El pasado 20 de mayo, nuestra comunidad educativa vivió con profunda alegría y espiritualidad la celebración de Pentecostés, una de las fiestas más significativas de la Iglesia Católica, en la que conmemoramos la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, acontecimiento que marcó el nacimiento de la Iglesia y el inicio de la misión evangelizadora en el mundo.
En un ambiente de recogimiento, oración y fraternidad, estudiantes, docentes, asistentes de la educación y familias participaron activamente de esta importante instancia de encuentro con Dios, reflexionando sobre la presencia viva del Espíritu Santo en nuestras vidas y en la misión educativa de nuestro colegio.
Pentecostés nos invita a comprender que no caminamos solos, sino guiados por el Espíritu de Dios, quien fortalece nuestra fe y nos anima a vivir los valores del Evangelio en cada acción cotidiana. Como comunidad educativa católica, esta celebración tiene un significado especial, pues reafirma nuestro compromiso de formar personas integrales, capaces de construir una sociedad más humana, solidaria y llena de esperanza.
Durante la celebración, se destacó especialmente la presencia de los siete dones del Espíritu Santo, regalos divinos que iluminan y fortalecen la vida de cada cristiano: la sabiduría, que nos ayuda a reconocer la presencia de Dios en nuestra vida; el entendimiento, que nos permite comprender más profundamente la fe; el consejo, que orienta nuestras decisiones hacia el bien; la fortaleza, que nos sostiene frente a las dificultades; la ciencia, que nos invita a descubrir a Dios en la creación; la piedad, que fortalece nuestra relación amorosa con el Señor y con los demás; y el temor de Dios, entendido como el respeto y amor profundo hacia Él.
Estos dones representan una guía permanente para nuestra comunidad, especialmente en la formación de niños y jóvenes que buscan crecer no solo académicamente, sino también espiritual y humanamente. Pentecostés nos recuerda que el Espíritu Santo sigue actuando hoy, inspirándonos a vivir con alegría, generosidad y compromiso cristiano.
Como colegio católico, renovamos en esta celebración nuestro llamado a ser una comunidad unida por la fe, abierta al servicio y dispuesta a transmitir el amor de Cristo a través de cada gesto, palabra y acción.
Agradecemos a todos quienes participaron y colaboraron en esta significativa celebración, que permitió fortalecer nuestra identidad católica y renovar el espíritu de comunidad que nos une como familia educativa.






Fuente: Colegio Margarita Naseau
Fotografía: Colegio Margarita Naseau
Colegio Margarita Naseau




