Este 18 de marzo, conmemoramos el Día de los Niños y Niñas Indígenas, una fecha para reconocer, valorar y visibilizar la riqueza cultural, la identidad y los derechos de las infancias pertenecientes a los pueblos originarios.
En cada niño y niña indígena habita una historia, una lengua, una forma única de ver y comprender el mundo, heredada de generaciones que han sabido cuidar la tierra, la comunidad y la vida. Honrarles es también comprometernos con su presente y su futuro: garantizar su derecho a crecer con dignidad, a ser escuchados/as, a educarse sin perder sus raíces y a vivir libres de discriminación.
Que esta conmemoración nos invite a aprender, respetar y proteger la diversidad cultural que enriquece a nuestras sociedades. Reconocer a las niños y niñas indígenas es abrazar la memoria viva de los pueblos y la esperanza de un mañana más justo e inclusivo.




