Durante este mes de mayo, como colegio católico, queremos vivir y fortalecer el valor de la mansedumbre. Ser manso no significa ser débil, sino tener la capacidad de actuar con calma, respeto y humildad frente a los demás, incluso cuando surgen dificultades o conflictos.
Jesús nos enseñó la mansedumbre a través de su amor, paciencia y forma de tratar a las personas. Él nos invita a construir relaciones basadas en el respeto, la comprensión y la paz.
La mansedumbre nos ayuda a crear un ambiente escolar más amable, donde todas y todos podamos sentirnos acogidos, escuchados y valorados.
¿Cómo podemos practicar la mansedumbre?
- Hablar con respeto y amabilidad.
- Escuchar sin interrumpir cuando otro está hablando.
- Resolver conflictos conversando y evitando peleas o insultos.
- Tener paciencia cuando algo no resulta como esperamos.
- Ayudar a quien lo necesite, especialmente a quienes se sienten solos o tristes.
- Pensar antes de reaccionar cuando sentimos enojo.
- Pedir perdón con sinceridad y aprender a perdonar.
- Evitar burlas, apodos o comentarios que puedan herir a otros.
- Compartir y trabajar en equipo con buena disposición.
- Recordar que pequeños gestos de bondad pueden alegrar el día de otra persona.
¡Te invitamos a vivir la mansedumbre al estilo de Jesús!




